Vuelvo, de rojo.
Me lo encontré en un lugar recóndito de Cantabria, en la Cueva del Tasugo, a la que solamente puede accederse estando en el secreto. Me miró sorprendido, el árbol, al reconocer en mí el rojo de sus colores. Me contó que había nacido en ese lugar, tan alejado de sus climas habituales, fruto de la semilla de una leguminosa sembrada con amor, más que con cariño.
Cuando me alejaba, me pidió que os llevase alguna de sus flores. Se lo prometí.
He cumplido la promesa. Vuelvo con tan bellas flores, que para vosotros son. Vuelvo para quedarme después de una larga ausencia… que fue temporal. Me iré reincorporando poco a poco.
Como siempre, estaré en La Mirada Ausente y en Cristal Rasgado.
Saludos rojos.
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517·LMA217/CR154·120810 · Regreso con unas flores ©2012
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